Yo no soy devota ni del santo ni de los caracoles (solo de los de chocolate que en esos días venden en la pastelería La Peña Dulce) pero los perretxikos me encantan.
Esta seta primaveral es muy preciada. Algunos años escasea y hay que pagar precios escandalosos para comerse un revuelto en casa o en un restaurante.
Claro que los perretxikos pueden ir a buscarse al monte. Un paseo, buen hacer, paciencia y suerte son necesarios para llegar a casa con el tesoro. Yo no participé en la azaña, pero si en el asalto a uno de los botines de la noche que preparó el cocinero Ramón ; )
Paquetitos de brick rellenos de perretxikos, jamón y huevo. Una receta de Arguiñano preparada con mimo y mucho tino ^_^Estaba riquísmo!! Y fue una forma diferente de comer los perretxikos.


